domingo, 18 de diciembre de 2011

Hacia adelante

Ordenar el bunker, socializar, volver a la buena música, dormir cuando no hay sol. Lentamente La Maga va alcanzando pequeñas conquistas que la devuelven a la buena senda. Por momentos la veo dudar de que eso sea lo que quiere, pero es apenas un titubeo imperceptible.

Qué útil es tener un eje al que asirse! De lo contrario, seguramente habría respondido a cada una de sus escuetas y sutiles provocaciones, perfectamente codificadas para que sólo (o principalmente) yo las captara. Un gran arquitecto, debo admitir. Cada frase como puerta de un mensaje. Cada observación como espejo de algo compartido. Muy tentador, pero no. El tiempo hizo finalmente crecer cierta distancia, por qué deshacer tanto trabajo de desapego? Que siga su marcha el tren, que se adentre en otros paisajes de una buena vez.


Me comprometo, Maga, a dejarte cada noche una lista en tu mesita de luz (¡!), para que la marcha no cese. (Y mientras me alejo se escucha "...y yo sé que me siento mucho más fuerte sin tu amor..." sonar bajito).

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