miércoles, 28 de agosto de 2013

Post-catástrofe

Por las noches puedo oírla. No le he dicho nada, pero la escucho llorar. Llora con vehemencia, desde muy adentro, como tratando de ablandar las raíces de su pena para sacarla. Llora para lavar la tristeza, para que no se le desborde el alma, para aliviar el peso de la piedra que le instalaron sobre el pecho. Durante el día  esconde los rastros de la noche en vela, pero sus ojos, como siempre, la delatan. Adivino su esfuerzo por enmascarar el dolor, viviendo el espejismo diario de imaginarlo aún acá. Tanto lo buscó, tanto lo deseó, hasta que al fin sucedió. Y es más de lo que cualquier mortal puede lograr: la más increíble y maravillosa historia. Quisiera consolarla, pobre Maga, pero nada de lo que diga será suficiente. No puedo cerrar la herida por ella, hay que dejar que el tiempo la cicatrice. Es tan terrible como atravesar lenguas de fuego, pero no conozco a nadie que no lo haya logrado. Yo sé que de esto saldrá fortalecida -aunque aún no lo entienda-, que aprendió una gran lección -aunque aún ella no sepa cuál- y que creció como nunca antes -aunque aún no lo perciba-. Estoy orgullosa de La Maga porque esta vez, se brindó como nunca antes; porque usó todo lo que aprendió en el camino y se animó a saltar sin red. Y la admiro, porque logró mantener siempre sus manos abiertas y amó sin medida; pero sobre todo, amó auténticamente y sin dobleces. Amó en la verdad, y tal vez por eso, no hay rencor ni frustración, sólo este hondo pesar por saber que las cosas son como deben ser, aún cuando no hayan resultado como ella lo anhelaba.

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Lo que siento sigue intacto, por eso no quiero mover nada. Cada lugar, cada objeto, cada momento del día tiene adherido un recuerdo que lo conserva. Dije para siempre, y no es una promesa ni es una elección: él se queda en mí incluso a pesar mío. Es lo que sucede cuando el destino cruza dos caminos, aún efímeramente, y aparece este extraño y único tipo de amor...

sábado, 6 de julio de 2013

Pequeño universo

Entre él y yo hay un pequeño universo. Nuestro. Él es sol, yo soy luna, y sólo nosotros entendemos lo que eso significa. Él es mi serendipia de verano. Yo soy su satélite sin sueño. Nunca supimos lo que habíamos creado hasta que los caminos se volvieron a cruzar. Y fue como llegar a casa: sabemos que nos pertenecemos. Él es la respuesta del destino a todos mis pedidos y por eso, cuando al fin lo encontré, supe por qué antes de él ningún encantamiento había resultado. No ha sido fácil, como todo aquello que vale la pena. Ambos veníamos con mochilas pesadas, zurcidos y remendados; llenos de miedos, cansados de buscar, hartos de perder. Aún recuerdo su incredulidad cuando anuncié que era suya: planté bandera, y -siempre con mis manos abiertas- esperé que me eligiera. Ha sido el más cruel escultor, aceptando sólo mis partes de luz, despojándome de todo lo demás. Sin proponérselo, se convirtió en esa lluvia que cala hasta los huesos de la que hablaba el cronopio: limpió mis heridas, me devolvió la fe, multiplicó mi paciencia; me hizo brillar de una forma que había olvidado. Él no es perfecto: lo sé falible y lleno de desaciertos, pero abrazo todo su mundo, cielo e infierno, porque eso mismo lo hace único. Quedan pocos que se atrevan a defender sus sueños como lo hace él, volando sin despegar los pies del suelo. Y sobre todo, no existe absolutamente nadie más que pueda darme los valiosísimos regalos que él fabricó para mí: un nombre, un verano y una canción.


Por momentos, al leer a La Maga, flaquea mi escepticismo. Tiene su certeza tan bien plantada que a veces creo sentir envidia. Ojalá él sepa valorar la forma en que ella se dio (tengo mis reservas, pero espero equivocarme). Nunca se sabe por dónde irá ni hasta dónde llegará el camino. Yo no la hubiera dejado ir, pero La Maga es tan insistente cuando la invade la certidumbre! A pesar de todo, confío en su intuición: esta vez sé que, aunque caiga (ese es mi mayor temor) nunca va a volver al mismo oscuro lugar donde la encontré. Algo hizo bien este domador: le devolvió su luz.

sábado, 29 de junio de 2013

Destinolandia

Miedo tuve, pero mi certeza era más grande. Cuando las señales dejaron de hablar para gritar, supe que era momento de ir. Hacia él. Tenía que verme en esos ojos, zambullirme en esa mirada. Aunque en realidad, técnicamente, fue sólo llevar mi cuerpo porque hacía ya tiempo que estaba allí (y no estoy segura de haber vuelto). La cita era en abril pero el miedo fue más poderoso: y si se rompía la magia? y si no estaba allá lo que creía haber encontrado? y si no sucedía nada de nada? Me aferré al último sueño que él me había fabricado y decidí que mayo era el momento de correr todos los riesgos que hicieran falta para lograr mi mayor anhelo. Tanto verano de dudas, y de felicidad, y de esperanza, y de desencanto, y de cambio... había que hacerlo realidad de una vez! De repente me descubrí cruzando un puente que se sostenía de un solo lado. El encuentro fue un chispazo de magia que se extinguió rápidamente. Ah! Pero valió la pena! Ese abrazo de bienvenida fue como haber llegado a casa. Supe que era ahí a donde pertenecía. No recuerdo ese primer beso: lo borraron los tantos que le siguieron. Siempre dudé de la existencia del cielo, pero momentos como los vividos bien podrían serlo. El tiempo nos hizo trampa y se nos escabulló entre los dedos, pero finalmente hicimos carne lo que habíamos creado con palabras. Despojados de magia y de sueños, sin luna y sin miradas, sólo instinto, saliva y tacto, nos entregamos. Fue efímeramente mío, soy eternamente suya.


Te admiro, Maga, por haber aceptado el desafío de apostar nuevamente alma, corazón y vida a un sueño. Siempre decís que esta vez tenés una certeza pero vos sabés que en esas cosas yo no creo: no me sale volar como a vos. Te espero abajo, pies en la tierra, pero dedos cruzados.

viernes, 7 de junio de 2013

Amar temer partir

Ese último acertijo fue demasiado tentador. Ella no me dijo nada, pero su mirada había cambiado. La veía  ansiosa, por momentos perdida en vaya una a saber qué cavilación. A veces sonreía discreta; a veces una sombra pasaba por sus ojos. Las respuestas a mis preguntas eran siempre vagas. Cómo iba yo a suponer lo que estaba a punto de hacer? Porque La Maga es así: extremista. Un día se levantó y me dijo: "Me voy" sin más. Cargó todo el verano junto a un puñado de palabras cuidadosamente envueltas en esperanza, y voló. 
No sé qué pasó -nunca me contó nada- pero volvió sin la chispa en su mirada, y desde entonces ha estado más silenciosa que de costumbre. No me atrevo a insistir. Sé que en algún momento me confiará los detalles de su empresa, pero definitivamente, la clave está en Mayo.

domingo, 28 de abril de 2013

Ausencia remota

Entrar en la misma habitación. Entrar y sentir el frío de la estación que cambia. Entrar en penumbras y ya no encontrar el verano en la cama revuelta. Encender la luz y ver el orden inmaculado, la cama tendida que no espera nada. Mirar los rincones que guardan memoria. Mirar las cajas y saber que adentro sus palabras duermen eternas. Mirar los ángeles con miradas de intercesión. Mirar por la ventana el jardín desnudo como flechazo de realidad, testigo de promesas incumplidas. Entrar en la misma habitación donde él nunca estuvo (aun estando) y comprobar que ya no está más.


Entrar, no encontrarlo e ir a buscarlo. Se nota que de magia, vos, nada!

sábado, 27 de abril de 2013

Metamensaje

Cómo odio que se mezclen las estaciones! Este amanecer de brisa suave es de febrero, no de abril. Este calor que invita a la postergación es de enero. Abril debería ser todo sol y crujientes hojas secas, algo de lluvia y anuncio de invierno. Maldito verano que no se quiere ir y se empecina en permanecer con todos los recuerdos repitiéndose a sí mismos. Es un mensaje tan enorme que para leerlo es necesario dar varios pasos atrás. Nunca antes fue así -ni siquiera parecido- y por eso es tan grande la certeza... Es esto. Es ahora. Por algo abril es tan enero.

viernes, 5 de abril de 2013

Abril destino

Sorprendida por el otoño que tanto esperó, las palabras suspendidas, La Maga aguarda. Abril llegó, preñado de expectativas fecundadas en un verano cuyos ecos no cesan. Derrumbado el penúltimo obstáculo, nada más queda por hacer que abrir las manos y esperar que el viento arrebate el diente de león. No quedan planes ni estrategias: sólo el tiempo sin brújula y las chances ciegas pueden desplegar el último puente que queda por cruzar. Él ha dicho un sí vacío de esperanza, y La Maga sabe -desde antes- que completar los doce trabajos no sería simple: ha de hacerlo por los dos. Pero quiere hacerlo. Brilla tanto, allá, al final!

domingo, 10 de marzo de 2013

Equinoccio

Tal vez porque es casi otoño pero la noche se empeña en ser estival, los recuerdos golpean a La Maga con detalles precisos de este verano que ahora agoniza. Adentro, en su bunker, el equinoccio ya se instaló, pero afuera... Y es que este año, no hubo amaneceres serenos, ni desayunos bajo los frutales, ni cultivo de flores, ni mañanas al sol. Esta vez fueron noches que se hicieron madrugada muy rápido; días lentos que La Maga apuraba llena de ansiedad, esperándolo a él; atardeceres eternos bajo la pérgola, viendo el añil teñirse de negro y salpicarse de estrellas. Esta vez, las palabras reemplazaron al sueño. La Maga conserva tantas estampas, y tan vívidas, que le es imposible renunciar al verano. No quiere. Sabe que se equivocó -cuándo no!- en algunos pasos, porque su arrebato sigue venciéndola, pero también sabe que ha logrado la mejor versión de sí misma hasta el momento gracias a él. Y sobre todo, sabe con una seguridad sin fundamentos, que si él la elige (o si tan sólo dice que sí, aún un sí que vaya con la corriente) por fin podrá encarnar ese amor casi ideal, que se entrega absolutamente para ser pilar y sostén. Por eso La Maga lo espera. Lo espera ansiosa para empezar de una vez.


La noche es tan cálida, y tan vacía de él, y tan llena de memoria... Que venga la lluvia, pronto!

sábado, 2 de marzo de 2013

Coincidencia #patente

Transportarse requiere de permisos especiales en ambientes no mágicos. La Maga necesita de uno para su vida mundana, así que superando el profundo fastidio que toda burocracia le provoca, se abocó a conseguir uno. Marchaba sobre ruedas el proceso en una tarde calurosa que prometía distenderse en breve, cuando giró La Maga buscando un asiento y lo vio: no, no era él pero sí una muy esmerada copia. Mismo aspecto, mismo atuendo. No pudo constatar la sonrisa, sin embargo algo fundamental le hizo un guiño y le apuntaló la certeza: en una de sus tantas ojeadas disimuladas (tan disimuladas como pudo) vio sus ojos, y la misma mirada que le quita el sueño la traspasó -en vivo- justo cuando creía que la cuota de casualidades del día estaba cubierta.

viernes, 1 de marzo de 2013

Coincidencia #temprano

La Maga tuvo su primera jornada de regreso a la realidad: la alejaría esto de esos caminos de ensoñación? La mañana fresca, soleada, casi cómplice, la devolvió suavemente a la rutina. Saludó al verdulero que recién abría su puesto. Se cruzó con un perro. Vio algunos estudiantes pasar. A su regreso, había recolectado una interesante cantidad de novedades. Alguien le dijo (más precisamente su madre) que había visto a Damián, el verdulero, y que su hija -aprendiz de La Maga- le enviaba sus saludos. "Pero no se llama Hernán el señor verdulero?!", preguntó descolocada La Maga. "Ay sí! Tenés razón, Hernán, sí. No sé por qué dije Damián". Pero La Maga sí, sabía.

Coincidencia #justo

Noche extremadamente calurosa en que la temperatura se niega a descender. Frente al ventilador, cena La Maga mientras hace un zapping desganado. Da con un programa de esos que reflejan la parte sórdida de la realidad. Al parecer, hoy sigue los derroteos de un prominente músico de ritmos tropicales (casi un oximoron) en su circuito nocturno. Sus fans desmesuradas se arrojan sobre él, se descontrola la situación. La Maga sonríe socorronamente para sí: debería llamarlo y decirle que mire este canal así tiene idea de lo que le espera. Cuando se despide el acechado cantante, se acerca un fan rezagado al vehículo para saludarlo, y a La Maga se le atraganta el último bocado: "Soy Damián", dice el admirador, "Damian... de Cabral".
Inexplicable (tanto que tuvo que tomar nota).

lunes, 25 de febrero de 2013

Coincidencia #impar

La música une a la gente. Su cumpleaños ya había terminado, pero él compartió una última canción, con letra enigmática sobre un lugar que sólo unos pocos conocen. A La Maga, tan en contacto con sus raíces mágicas, le gusta mucho la música de la tierra de Merlín. Sin embargo, no la escuchó de inmediato:  estaba terminando de ver una de sus películas favoritas con un mensaje casi irónico: si él no te lo demuestra, simplemente no te quiere (noción a punto de volverse mantra). La escena final, donde el héroe y la heroína finalmente comprueban que tras sus peripecias, sus caminos se unifican, estaba ambientada con una canción críptica sobre un lugar que sólo unos pocos conocen. Desde luego, cuando La Maga se percató de la fugaz coincidencia, y tras recuperar el aliento, se apresuró a registrarlo. (Y yo lo encontré).

jueves, 14 de febrero de 2013

Serendipias

Desde que él volvió a aparecer, La Maga -a medias sobrepuesta de su asombro- comenzó a coleccionar una plétora de coincidencias y casualidades (o causalidades, como a él le gusta ponerlo) que lo señalan como la pieza que buscaba o quizás como destino. Faltando a su principio de "no información" y tras mucho meditarlo, La Maga decidió usar su nombre real (porque tiene una música especial, peso propio, cadencia... je ne sais quoi!). Tal vez la primera coincidencia sea esa: su nombre, que significa "domador" (y vaya que ha domado y templado los impulsos desordenadamente apasionados de La Maga!).


La señales se presentan a diario. A veces estoy atenta y podrían acusarme de buscarlas. Pero las que importan son las otras, las que aparecen de ningún lado, como los gatos, y son un cachetazo de evidencia. De esas, siempre tomo nota.

miércoles, 30 de enero de 2013

Un día

Un día me eleva, mucho más allá del cielo. Derrama palabras de miel, y las dice con tanta vehemencia -o estoy tan desesperada por su amor- que le creo. Le creo palabra por palabra, intención por intención. Justifico sus faltas, perdono sus lapsos de desamor. Me permito ser feliz sin hechos, sólo con frases remotas. Lo dejo llenar mis días, acaparar mis planes, dibujarse en mi futuro. Acepto oscilar sobre la duda que me tiende, tal vez porque un "no sé" suspensivo es infinitamente mejor que un "no" rotundo. Me aprovisiono de paciencia, convencida de que es imposible que su camino no lo traiga hacia mí: qué otro mortal podría amarlo tan absolutamente? Siento que floto, que todo brilla, que se desborda el alma con sensaciones prodigiosas, y aguardo expectante esa señal que me permita derramarme en él sin censuras ni recelo.
Un día me derrumba, me empuja a un abismo. Subsuelo tras subsuelo, me hunde en mi pequeño infierno. Me deja rumiando cientos de porqués que no me atrevo a verbalizar. Escatima sus palabras -las enfría por momentos- y dosifica la ternura. Ignora que lo espero como a la próxima bocanada de aire. Desestima mis confesiones, incrédulo, y desdeña cada teamo, cada febril expresión de deseo. Olvida que mi tiempo se mide en términos de su ausencia, que el día es sólo un trámite vacío para llegar a la noche que lo trae. No sabe que nutro mis retinas con su imagen para recordarlo nítidamente en mis sueños, donde es libre y me elige. La soledad me pone en jaque sin su proximidad: de repente lo veo tan inalcanzable, tan ajeno... tan ilusión de verano. Siento dagas -insoportables- en el pecho, y duele la carne.
Un día me abre las ventanas de su mundo e ingreso, como polilla hacia la luz. Un día se encierra tras siete llaves y me quedo afuera, masticando silencio. Un día decide que puedo hacerlo feliz y me apresto a desplegar mi magia para que cada microsegundo sea así. Un día me envía al destierro y empiezo el duelo porque lo presiento perdido para siempre. Un día me voy a la cama con la sensación de llevarlo conmigo... y un día -tantos- como hoy, mojo la almohada sabiendo que nunca será para mí.


Me das tanta lástima, Maga, armando un mundo alrededor de polvo, dejándote llevar por caprichos de otro corazón mientras te olvidás del tuyo. Me da tanta tanta pena que no reacciones, que no te des cuenta que no se termina lo que no empezó. En algún momento yo también creí que ésta podía ser la última estación, que a lo mejor eso que tanto pediste había llegado: tan poco común, tantas las señales, tantos pequeños detalles enquistados. Pero te veo en una montaña rusa que te va astillando. Otra vez. Pensalo así: cómo se hace para amar a dos personas a la vez? Si amor es entrega... nadie tiene dos almas para ofrendar, ni dos vidas para dedicar, ni tantos sueños para repartir. Creo que la respuesta ya la sabés, Maga. No te lastimes más: partamos a la siguiente estación de una buena vez.

jueves, 24 de enero de 2013

Tenemos que hablar

"Lo charlamos?" es el equivalente del temible "tenemos que hablar". Es un trámite. Es simplemente poner negro sobre blanco lo que ya sabemos: no he salido favorecida en esta selección. Incluso antes de las evidencias, ya lo sabía yo; pero (siempre un pero salvador) dicen que la esperanza es lo último que se pierde. O la ceguera. O la necedad. Después ha sido como mirar a través de un espejo y descubrir otra dimensión donde se cumple todo lo deseado, sólo que no soy yo. Todas mis reflexiones terminan con el mismo corolario: simplemente no me quiere (al menos no como lo hago yo, o no como lo espero, sino de alguna novedosa y extraña forma).
"Lo charlamos" y tal vez eso sea lo que nos hace falta para aflojar esta tensión de espera vana. Saber que no, lo pone en el pasado, cierra la puerta y me deja prácticamente donde estaba al comienzo -salvo por los escombros-. Pero es bueno, porque ya no voy a recrear diálogos posibles, ni voy a fantasear sobre lo que hace con alguien más. Si lo charlamos, me ubica definitivamente en el lugar que me corresponde. Y no hay espacio para reclamos, porque no hubo promesas, sólo dudas con las que me arrastró.
Desde luego, no es lo mismo que siempre: aquí no hubo traición que me permita convertir este prematuro amor en un saludable odio. Su única irresponsabilidad fue llevarme de vuelta diez años atrás y despertar algo que luego rechazó. Nos dijimos tantas cosas! Pero a pesar de lo triste del resultado, no puedo reprochar nada: al menos se conservan intactos instantes mágicos como fotografías. Olvidar es imposible, pero ojos que no ven, ayudan al tiempo a hacer su trabajo.


Mi querida Maga, es demasiado pronto para saberlo, pero seguramente hay una valiosa lección en todo esto... 
Si es que aquí terminó.

sábado, 19 de enero de 2013

Esta cama

Si mi cama hablara! Vos no tenés idea, pero sos el invitado más recurrente. Si ella pudiera, contaría cómo las noches fueron mutando, con qué recelo me acostaba y me atrevía a pensar en vos. Mi cama sabe del escozor cuando te pienso, de la forma en que calculo cómo sería acortar la distancia hasta tu boca. Esta cama ha sido escenario de todos nuestros encuentros: de algún balcón donde pasamos la noche cantando, de algún parral bajo el que compartíamos mates, de alguna orilla donde nos tiramos simplemente a besarnos. Vos no te imaginás la cantidad de veces que hicimos el amor, o el número de madrugadas que me dormí en tu pecho. Si esta cama hablara preguntaría el por qué de estas gotas amargas, cuando tantas veces nos ha visto hablando hasta quedarnos dormidos, planeando como sería nuestra vida o eligiendo un nombre... porque también sabe cómo es nuestra cara de felicidad cuando la noticia llega al fin. Si querés saber cómo somos nosotros dos juntos, preguntale a mi cama que ya conoce la historia.


La cama es el refugio de La Maga al final del día, como lo es para cualquier mortal. La diferencia son los sueños que ella sola se atreve a soñar, tan diáfanos que por momentos no se sabe de qué lado del espejo se está. Menos mal que su cama no habla, porque él no merece saber...

martes, 15 de enero de 2013

Carta a un irresponsable

No tiene a quién contárselo. Sos su secreto mejor guardado. Te piensa y adivina, dubitativa. Vos no lo entendés, pero La Maga no tiene reparos: sólo sabe de extremos. Cuando te vi aparecer supe que ella iba a elegir quererte; y de alguna forma también supe que ella iba a sufrir. No podría explicarte los caminos por donde la he visto transitar, la forma valiente en que batalló para matar a sus demonios, o el esfuerzo espartano que puso para aprender a dejar sus manos siempre abiertas. Sí, cuando te vi llegar supe que La Maga iba a perderse en vos. Supe que te iba a ofrendar todo lo que era, tal vez por un recuerdo anclado o por su insufrible necesidad de encontrar a quien necesitara todo lo que tiene para dar. Admito que es mi culpa: tendría que haber intervenido antes.
Pasó por alto los dobleces y las omisiones; obvió las ambigüedades y los silencios. Simplemente se asomó a tus ojos y te amó, porque sólo eso le bastó. Creo que no la cuidé bien: la dejé seguir, la dejé callar y, sobre todo, le permití creer que todo era verdad. Yo no voy a preguntarte por qué te portaste así con ella. A mí no me importa: a mi sólo me molesta. Yo no tengo la cabeza en las nubes ni creo que haya gente que valga la pena. Yo no tengo ilusiones. Yo no me trago una sola de tus palabras. Pero La Maga es otro tema. Sus "para siempre" son estoicos y eternos; jamás reclama los pedazos de corazón que entrega.
La veo volverse a mí, abatida, con un por qué mudo en los ojos. Y no sé cómo decirle que se equivocó, que de especial no tenés nada, que sos tan miserable y mezquino como cualquier otro mortal. No sé cómo explicarle, pobre Maga, que a veces el ego tiene una voz muy poderosa, que la gente dice y hace cosas muy extrañas en nombre del amor, que muchos sólo juegan. Sé que ella te ha llorado, aunque lo oculte muy bien para que no le diga que se lo advertí. Pero es mi culpa: tendría que haberla salvado, retirado del abismo. Tendría que haberte enfrentado yo, inmune a tus palabras de cotillón. Porque La Maga va a perdonar una y otra vez tus humillaciones, tu desdén y desconsideración, y se va a limitar a darte más. Yo no. Yo creo que es imperdonable, que su amor regalado no te da derecho a usarla. Los sollozos ahogados e irrefrenables son por vos pero es mi culpa, por no cuidarla y confiar demasiado en su fortaleza.
La Maga va a desearte lo mejor; va a evocar la magia para que se ilumine tu camino, incluso a costa de más fragmentos de su corazón. Yo no. Yo te deseo un infierno. Te auguro espinas y decepción. Te deseo el doble de lo que le diste a La Maga para que cuando vuelvas a llorar sangre te acuerdes que una vez jugaste con un amor neto, incondicional y sin preguntas que no supiste cuidar.

lunes, 14 de enero de 2013

Historial de cambio

Apenas cuatro días antes de que llegaras me sentía tan revolucionaria, tan en contacto con mis ideales! Me parecía que estaban todas las opciones intactas y todos los caminos eran posibles. Finalmente había hecho las paces con mi soledad, superado el espanto. Realmente me dije para mis adentros "este es mi mejor momento". Mi prioridad y centro era yo: no importaban los vacíos alrededor, me bastaba lo que tenía. 
Y llegaste.
Me despertaste del letargo, llenando todo de palabras hermosas. Me hiciste sentir importante. Me hiciste creer especial. Me urgiste a sentir por vos todo aquello que alguna vez guardé, sin conocerte, sin más datos que porciones de tu vida que me deslumbraron.
Y ya no pude volver atrás. 
Siempre a la pesca de lo maravilloso, de lo particular, de ese toque de magia que convierta lo simple en especial, suelo aceptar mansamente lo inverosímil. Por eso me bastó una muestra diminuta de tu mundo para saber que algo de eso hay en él. Te vi tan inútilmente solo. Cómo nadie había descubierto aún lo que eras? 
Y te quise para mí. 
Tal y como lo habías pedido, pero de verdad, sinceramente. De un día para el otro, te convertiste en mi todo. Que es mucho peso. Que es pedir demasiado. Puede que sea una carga, pero la madurez emocional y los pies sobre la tierra no son mi fuerte. Me olvidé de mis ideales, de mis resoluciones, de mis trayectos trazados para buscar... para buscar qué, si ahora estabas acá? 
Y creciste, acá, dentro mío. 
Tomaste mi norte y lo ocupaste sin mayor esfuerzo que ser lo que sos. Y es absolutamente imposible que lo entiendas -o que lo creas-. Estas cosas no suceden en el mundo real, ni a la gente con los pies sobre la tierra. Creaste una estela de recuerdos, simples y potentes, porque marcaste mis días y torciste mi rumbo.
Y te puse en mi camino.
Y voy.


Maga! Dejá miguitas en el camino...

viernes, 11 de enero de 2013

Fe

Yo solía creer. Solía tener un sistema de creencias que me hacía pensar que ahí arriba había alguien con un plan, cuidándolo todo, impartiendo justicia para que cada cual tuviera lo que se merecía. Con el tiempo me dí cuenta de que no existía plan ni justicia, y que todo en realidad estaba librado a los caprichos del caos, con más excepciones que reglas.
Hoy daría cualquier cosa por volver a creer, por tener una fe que me sostenga. Daría todo por creer que si soy una buena chica, si cumplo con las reglas y rezo lo suficiente, el cielo me va a recompensar concediéndome lo que tanto ansío: su amor.


No importa que no creas, Maga: el universo conspira... (y dónde más van a encontrar algo como vos?)

sábado, 5 de enero de 2013

Tiempo de espera

No es el saberme no querida ni elegida; es todo el camino que tendré que recorrer otra vez. Son las noches en vela otra vez; es el llanto -odioso e incontenible- otra vez. Porque pese a lo que dictamina todo el mundo, me desborda quererte y no me deja pasar a otro tema. Quisiera ser tan despreocupada y divertida como todos esperan. Tomarme las cosas más a la ligera, ser menos dramática tal vez (después de todo, a mí tampoco me gusta ni me hace bien). Pero esta nube viene, se instala, y se dedica a llover incesantemente. 
En medio del pesar, un temor ínfimo asoma apenas: y si me estás enviando señales que no veo? Y si estoy omitiendo algo fundamental que te deje saber cabalmente que te amo con todo mi corazón? Nada de todo esto puedo decirte, porque me aterra no tener respuesta a semejante declaración, porque no quiero agobiarte y sellar mi lugar acá, a la derecha del cero. Si pudiera preguntarte por qué empezaste esto (que para vos es nada y para mi, un mundo); si pudiera obtener una respuestas sincera! No sabría explicar de forma creíble por qué me enamoré de cada ínfimo detalle que me presentaste y de cada mínimo recuerdo recuperado.
Me conmueve lo que sos, admiro lo que sos: te sé imperfecto y te sé falible, pero aún así amo esos defectos que te hacen único. Sos sol. Sos libertad y aire fresco. Sos caerse y levantarse. Sos renuncia, sos cicatriz. Sos fortaleza. Sos conquista. Sos mano que se tiende. Sos brazos que refugian. Sos palabras que curan. Sos gozo y sos risa. Sos la boca que agita y que calma. Sos sexo. Sos deriva y sos ancla. Sos sosiego. Sos hoy. Sos ahora. Sos siempre. Sos lo que quiero.


Esta vez, Maga, no me atrevo a hacer otra cosa que contener la respiración. No recuerdo algo así en tu camino desde... desde aquel sur que te despojó de la magia por tanto tiempo (sorprendente coincidencia!). Esto tiene sabor a revancha, no lo desestimes aún: tal vez sea tiempo de osadía. Recordá que el amor es aguacero que te empapa...

miércoles, 2 de enero de 2013

Histérica tentación

Maga, ves este? Te gusta? Parece interesante, no? Observá cuántas cualidades que tiene. Es digno de admiración, si. Te fijaste? También se ve muy atractivo. Además es suave al tacto en general. Bueno, no donde no debe serlo... pero es muy agradable. Ah! Pero acercate. Sentís? Qué delicioso aroma... Y mirá! Quiere ir con vos! Creo que le parecés fabulosa. Te gusta? Porque al parecer vos le gustás mucho. No es sorprendente? De no creer. Ahora poné atención. Escuchalo. Qué me decís? No es simplemente cálido? Te lo confirmo: te quiere a vos. Y vos? Lo querés? Te gusta? Si te gusta puede ser para vos. De verdad,  ansiás tenerlo? Si es así, es prácticamente tuyo. Y? Lo deseás? Si? Bueno, no. No se puede. Ya ha sido solicitado y se ha cerrado trato. No me mires así. Quería saber qué opinabas... No es tan terrible! Tanto lo querés? En serio, tan así? No... no se puede. Pero si sé de otro, tal vez te avise. Ah... sólo este te gusta? Si? Mucho, mucho? Qué pena, porque en definitiva, no es para vos. Pero viste que fantástico? Viste que maravilloso? Viste qué extraordinario? Y viste cómo parecía que quería ir con vos? Y podría haber sido tuyo. Pero, ya te dije, no se puede. No. 


Qué cruel mostrarme así! Pero no me importa: te dije que tengo una certeza y por primera vez en tanto tiempo, la magia vuelve y soy brevemente feliz.
(Y va a ser mío).
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