lunes, 25 de febrero de 2013

Coincidencia #impar

La música une a la gente. Su cumpleaños ya había terminado, pero él compartió una última canción, con letra enigmática sobre un lugar que sólo unos pocos conocen. A La Maga, tan en contacto con sus raíces mágicas, le gusta mucho la música de la tierra de Merlín. Sin embargo, no la escuchó de inmediato:  estaba terminando de ver una de sus películas favoritas con un mensaje casi irónico: si él no te lo demuestra, simplemente no te quiere (noción a punto de volverse mantra). La escena final, donde el héroe y la heroína finalmente comprueban que tras sus peripecias, sus caminos se unifican, estaba ambientada con una canción críptica sobre un lugar que sólo unos pocos conocen. Desde luego, cuando La Maga se percató de la fugaz coincidencia, y tras recuperar el aliento, se apresuró a registrarlo. (Y yo lo encontré).

jueves, 14 de febrero de 2013

Serendipias

Desde que él volvió a aparecer, La Maga -a medias sobrepuesta de su asombro- comenzó a coleccionar una plétora de coincidencias y casualidades (o causalidades, como a él le gusta ponerlo) que lo señalan como la pieza que buscaba o quizás como destino. Faltando a su principio de "no información" y tras mucho meditarlo, La Maga decidió usar su nombre real (porque tiene una música especial, peso propio, cadencia... je ne sais quoi!). Tal vez la primera coincidencia sea esa: su nombre, que significa "domador" (y vaya que ha domado y templado los impulsos desordenadamente apasionados de La Maga!).


La señales se presentan a diario. A veces estoy atenta y podrían acusarme de buscarlas. Pero las que importan son las otras, las que aparecen de ningún lado, como los gatos, y son un cachetazo de evidencia. De esas, siempre tomo nota.
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