sábado, 25 de febrero de 2012

La senda

Y se durmió en la noche, y escuchó llover en la mañana, y vio crecer el pasto, y desayunó bajo los frutales, y atrapó al sol, y se soltó el pelo, y anduvo descalza... y La Maga volvió a la ponderada buena senda. 

Parecía un ensamble perfecto, cuidado, pero una pieza ajena me hizo estallar en mil retazos de mí misma sólo para comenzar a rearmarme nuevamente, incluyendo partes nuevas. Es el síndrome del fénix, constante y espiralado. "Gracias por romperme" será lo primero que le diga al verlo, "ahora, ligero,  te llevo conmigo".


Hasta el próximo estallido, Maga!
Maga?
Magaaaa!!

viernes, 10 de febrero de 2012

Es hasta siempre

Las casualidades, las extrañas conexiones, los por qués que se comprenden después (o nunca)... Es ese mundo intangible, donde todo sucede mientras no lo vemos, el que confunde a La Maga.

De alguna forma, cierto remanente de su esencia, un saldo positivo, un algo, no pereció con la última ráfaga: quedó rondando, silencioso y latente. Y ayer, en ese recorte de la tarde en que los planetas se alinearon, más que recordarlo, podría jurar que lo sentí. Adiviné su dolor por la partida, imaginé su desamparo. Me consumieron las ganas de abrazarlo, aún sabiendo lo inútil (por no decir imposible) de tal empresa. Su voz volvió a instalarse en mi cabeza a través de palabras de repente inmortales. Creo que por primera vez, lo entendí. Cabalmente. Desde adentro, desde antes. Y es curioso, pero pareciera  que hubiese un tácita conexión, intangible, que nos une: tanto pensarlo, ayer reapareció.


Eso que algunos llaman magia nos conecta a todos, Maga. No detengas tu marcha tan cerca de la siguiente estación. Mucho menos regreses. Ya sé que hacés lo que querés (o peor: lo que no deberías) pero estamos tratando de cuidarte el corazón!

Yo solo quiero sentirme en sus sueños...
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