jueves, 8 de diciembre de 2011

Bifurcación equivocada

Según Georgie, en otro plano, La Maga y él miran por alguna ventana cómo deja de llover en la madrugada, mientras aún se saborean. O tal vez, siguen escuchándose y planificando cómo serán esos ojos al verse. O se repite la escena de la habitación, con él pintando, con ella escuchando. En alguna bifurcación tal vez nunca se conocieron, y esa parcela de La Maga sigue intacta. 
Eso quiseras, no, Maga? Te veo confundida, alterada, triste. Te preguntás cómo alguien tan particular puede convertirse en eso? La misma persona que te pedía que confiaras, que te recriminaba la comparación, resultó ser quien otra vez te puso en jaque, sin importarle los límites. Cuándo vas a aprender, Maga, a nunca bajar la guardia?


Tal vez esta fue la última estocada que me despertó de una ceguera autoimpuesta por esa necesidad de creer que las palabras hirientes eran una retribución a mis heridas. Abrirle mi universo y que lo exponga así, incapaz de ver la diferencia entre el mundo real y el mío! Confundir torpeza con maldad, cuando no quiso escuchar. Eso no se hace: eso sólo alimenta mi rencor. Quién osa pedirme que ponga la otra mejilla cuando sólo tengo dos?

Te conozco, Maga. Sé que lastimada te me escapás de las manos. Ojalá te olvides, que no duela tanto. Ojalá que todo lo que atesorabas no se convierta en veneno. Ojalá que todo ese veneno no entre en tu frasquito...

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