lunes, 14 de enero de 2013

Historial de cambio

Apenas cuatro días antes de que llegaras me sentía tan revolucionaria, tan en contacto con mis ideales! Me parecía que estaban todas las opciones intactas y todos los caminos eran posibles. Finalmente había hecho las paces con mi soledad, superado el espanto. Realmente me dije para mis adentros "este es mi mejor momento". Mi prioridad y centro era yo: no importaban los vacíos alrededor, me bastaba lo que tenía. 
Y llegaste.
Me despertaste del letargo, llenando todo de palabras hermosas. Me hiciste sentir importante. Me hiciste creer especial. Me urgiste a sentir por vos todo aquello que alguna vez guardé, sin conocerte, sin más datos que porciones de tu vida que me deslumbraron.
Y ya no pude volver atrás. 
Siempre a la pesca de lo maravilloso, de lo particular, de ese toque de magia que convierta lo simple en especial, suelo aceptar mansamente lo inverosímil. Por eso me bastó una muestra diminuta de tu mundo para saber que algo de eso hay en él. Te vi tan inútilmente solo. Cómo nadie había descubierto aún lo que eras? 
Y te quise para mí. 
Tal y como lo habías pedido, pero de verdad, sinceramente. De un día para el otro, te convertiste en mi todo. Que es mucho peso. Que es pedir demasiado. Puede que sea una carga, pero la madurez emocional y los pies sobre la tierra no son mi fuerte. Me olvidé de mis ideales, de mis resoluciones, de mis trayectos trazados para buscar... para buscar qué, si ahora estabas acá? 
Y creciste, acá, dentro mío. 
Tomaste mi norte y lo ocupaste sin mayor esfuerzo que ser lo que sos. Y es absolutamente imposible que lo entiendas -o que lo creas-. Estas cosas no suceden en el mundo real, ni a la gente con los pies sobre la tierra. Creaste una estela de recuerdos, simples y potentes, porque marcaste mis días y torciste mi rumbo.
Y te puse en mi camino.
Y voy.


Maga! Dejá miguitas en el camino...

2 Conejos de la galera:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
La Maga dijo...

Tus palabras, Anónimo, son siempre bien recibidas porque llenan todo de una calidez diferente. Pero hoy... hoy me han llevado hasta las lágrimas. Tal vez La Maga está pasando por un momento particularmente sensitivo, o tal vez la energía que pusiste al escribir llegó de este lado. Ah! Pero son lágrimas dulces...
No disculpo que Anónimo se cuelgue escribiendo, al contrario: lo incito a que sea siempre así porque sería difícil explica lo reconfortante que es saber que a alguien le llegan las palabras de La Maga y provoca a su vez tan cálida, tan dulce respuesta.
Siempre te digo GRACIAS, pero esta vez, espero que entre por la ventana junto con la brisita estival y puedas percibir mi gratitud precisamente HOY.

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Gracias por detenerte a leer. Gracias por tu tiempo y tus palabras. Bienvenido seas siempre!

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