viernes, 13 de enero de 2012

Tras el eclipse

Nosotros y el tiempo borrando las palabras ácidas, el tiempo sumando distancia, el tiempo volviendo las cosas a su lugar, él reapareciendo, él envuelto en furia, él disfrazando la frustración, yo sintiendo latidos en cada rincón, yo descifrando cada mensaje, yo hundiéndome en las palabras, la noche amparando el momento, la noche olvidando marcharse, la noche conteniendo la respiración, él olvidando la génesis, él proyectando  la trama incoherente, él rezumando veneno, él buscando la grieta vulnerable, yo anclada en mi eje, yo incrédula, yo ante la salida bloqueada, yo viendo los restos del naufragio, yo dejando la cara, yo ausente, yo lejana...


Dicen que todo sucede por algo, Maga. La gente entra y sale de nuestra vida aunque no podamos ver claramente las razones. Su universo te abrazó por un momento y te obligó a asomarte al abismo; un eclipse que te recordó la noche en pleno día. Quién sabe qué palabra, qué gesto, tocó el punto exacto por donde se vierte el veneno. Tampoco importa: ya se encuentra demasiado lejos.

2 Conejos de la galera:

Luna dijo...

Me ha encantado.

Yo diría que nada peor (o mejor) que es después del eclipse, el eclipse tiene fecha, es efímero, dura unos minutos mágicos y sabés que se desvaneces; como ese momento permisivo que te permitís un momento mágico de eclipse, de ignorar ciertas cosas, de no mirar otras para solo disfrutar un momenot de evasión... pero después de eso... ay, después de eso, quedan muchas noches largas, tardes y días para pensar en el eclipse o para superarlo.

Bella entrada, a veces me parece que te me adelantaste y escribiste lo que siento o quizás solo imagino que es lo mismo jaja. Saludos

La Maga dijo...

Me encanta saber que hay un corazón en algún lado latiendo a ritmo parecido. Gracias por tanta calidez!

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Gracias por detenerte a leer. Gracias por tu tiempo y tus palabras. Bienvenido seas siempre!

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