jueves, 10 de noviembre de 2011

El tiempo no para

Tres años hace de esto? Más. Las úlitmas entradas fueron previas a la hecatombe. Todo vino en un práctico pack de tres años. Sí, al final Juliusz era él nomás. Y fueron tres años llenos de cosas lindas, con una mención especial al veintisiete de octubre (La Maga siempre tan apegada a fechas rimbombantes) y una decepción tamaño godzilla el mismo doce de diciembre ("Feliz" Navidad). Ah! Y un corolario en este febrero que pasó recién.
Ohhh Maya... cómo nos engañas!
Conclusión: Juliusz era Juliusz, pero ya tenia a su Gemma, hizo origami mis sentimientos y pasó a mejor vida (no sin ecos en este preciso instante!). Yo que me quejaba de la gente indeseable (la Maga se queja porque eso aún es gratis) y no sabía lo que estaba por venir: las ligas mayores, señores! Hay que ser de acero inoxidable. Y ni así.


Pero... qué se trae entremanos La Maga ahora? Terminada otrora búsqueda ("al final, chorizos!" decía un sabio), es tiempo de algo límpido, auténtico, mortal, real, imperfecto pero no por eso menos increíble y -pese a los rezongos- maravilloso. (Sí, leiste bien: insisto).
Las conexiones suelen darse a niveles insospechados. Empezó bien, siguió soñado, se esmeró para enviarlo al lodo más abyecto -palabra extrema pero precisa- como sólo La Maga sabe hacerlo (metida de pata cósmica para no meter la pata, se entiende? no? qué raro!) y henos aquí, otra vez, conteniendo la respiración a ver qué dice el tiempo... y él.
El affair con facebook sigue (parece que "this is the new shit" de la vida social) pero nada como esta ventana (115 visitas, tomá!) que deja tirar ideas al éter, para que las lea cualquier desprevenido, sin la presión de un "me gusta" y sin saber que La Maga es la hija del vecino. Sólo los pecados, sin el pecador.

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