lunes, 21 de noviembre de 2011

Final del juego

"Medio ángel, medio cruel". Basta, Maga. Tu corazón se enredó con algo que no es. Al olvido, como debió ser desde un principio. Habíamos quedado en que era todo el paquete o nada. Bueno, que sea nada. Que te acepten auténtica y que sepan que eso incluye que sos imperfecta. Pero que nadie ose señalarte con el dedo sucio otra vez, que no te vea nuevamente besando los pies de ningún falso profeta, y mucho menos aceptando mansamente cualquier tipo de bastardeo. Esa no sos vos! Secate esa lagrimita que asoma y mirá el lado positivo: no lo llegaste a probar. Ah! Y de yapa, ahora sabés que el sistema de alarma funciona: la próxima hacele caso y nos evitamos estas tristezas.


A él no le importó nada más que tener la última palabra. Sólo vió la mácula. Incapaz de perdonar, incapaz de mirar el todo, incapaz de cruzar de vereda. Incapaz de escuchar, incapaz de creer, incapaz de entender. Un completo inepto de lo humano. Qué sería lo que le encantaba? Qué sería lo que realmente esperaba? Un último monólogo hiriente como ballesta que borró de un solo movimiento seco aquello increíble que se empeñaba en perdurar. Reclamo mi voz pero no la encuentro. Qué decir cuando sólo queda un festival de lo erróneo?


No me equivoqué en irme. Me equivoqué en volver.

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