miércoles, 23 de noviembre de 2011

Lo que la noche no se llevó

Al parecer, tantas caídas han logrado un buen entrenamiento. Aunque eso de "ojos que no ven, corazón que no siente" colaboró bastante. Cuestión que no hace frío tristeza ni calor guerra. Algún dardo, pero sin veneno. Balance: persiste el sonido de la voz, empatado cabeza a cabeza con el "AH!" de sopresa al ver esa foto; le siguen de cerca la mesita de luz -casi icónica- y un par de frases ("me encantás" y "cómo será amarte"). En modo fantasma -aparecen en cualquier momento- quedaron un Buenos Aires under lleno de tango y jazz, y un incomprensible rock argento liderado por cierta elite (pobre flaco!). Para olvidar, sólo el dedo que marca los defectos, la fría voz alzada y reclamando lo que no se ofrecía, la solapada y hostil devolución de moneda. Ah! Y la letra K.

La Maga anota en su libretita: Muchacho solo, de rico interior, con gran mochila. Tener cuidado dónde se toca. Resortes insospechados, tal vez cicatrices de guerra. Miel sobre hiel sobre miel. Stand by.


Y sí, Maga... pinta para segunda vuelta. No ahora: en otra época (another place, another time). No es un deseo, es sólo intuición. Guardalo en la memoria y olvidate. Pero estate atenta: la próxima, sólo rosas.

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