viernes, 30 de noviembre de 2012

Esos ojos

Ah! Esos ojos negros, casi espejados -y tan tristes!-, estanques abismales donde caerse no tiene fin... Desde esos ojos, despeñaderos de tu mirada esquiva, emana una luz singular, sobreviviente del desaliento. Desconozco los caminos que te han traído por acá, a través de fuego y hiel, pero puedo captar las señales intermitentes que enviás desde tu desasosiego. Y aunque sé que ese sueño que aún te sostiene e impulsa, no me incluye, mis brazos están abiertos y mis labios prestos para sostenerte,  o sacudirte la ira mientras estés de paso -nuevamente- por aquí... bienvenido.


Maga, nada de esto te resulta conocido? Parece que buscaras piedras idénticas para tropezarte adrede. Qué tienen de particular esos ojos? Qué?!

3 Conejos de la galera:

Anónimo dijo...

Dile a esa Maga que tropezarse no está mal; lo malo sería encariñarse con la roca.¡Déjala ser, pobre niña! Bella entrada.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
La Maga dijo...

Por momentos creo que secretamente, mi querido Anónimo, vivo cada pequeña batalla para leer tus comentarios al respecto... Es que siempre, indefectiblemente, son palabras cálidas y llenas de una esperanza que a veces se me cae y se me rompe. En esta estación no he de detenerme, por más tentadora que sea, pero tomo tu consejo: no dejo de mirar las estrellas para ver si alguna de ellas me devuelve la mirada.
Gracias!

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Gracias por detenerte a leer. Gracias por tu tiempo y tus palabras. Bienvenido seas siempre!

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