domingo, 11 de marzo de 2012

Todo eso

Las sombras se fueron alargando y un tímido dorado comenzó a acariciar los frutales donde La Maga solía pasar sus mañanas. Agoniza el estío entre lluvias y tristezas de augurios no consumados. Tan natural como el cambio de estaciones, La Maga siguió su camino, y a pesar de los intentos, su recuerdo la acompañó. No faltó ocasión en que fugazmente pensara que aunque el momento era perfecto, compartirlo con él le daría (otro) sentido.

Quiero eso que teníamos,
aún efímero e inconcluso.
Lo quiero aumentado,
completo y perpetuo.
Te quiero nuevamente a vos
preguntándome por mi día.
Te quiero nuevamente a vos
recostado sobre mi regazo.
Quiero las noches y los días,
las cosas nuevas que no conocía.
Quiero tu voz incesante
derramando colores de tu mundo.
Quiero tus mirada límpida
confirmando tus palabras
Te quiero a vos necesitándome
sólo para marcarme un rumbo.
Quiero todo eso que teníamos
y que tal vez aún tenemos...
en alguna vida simultánea
donde aún decimos buenas noches
y para no extrañarnos, nos soñamos.

2 Conejos de la galera:

Anónimo dijo...

Hermosos e idílicos sentimientos bordeando en lo ideal pero sin caer en lo utópico mí querida maga.
Siempre todos tenemos esa luz de esperanza, el deseo de poder en un momento fugaz torcer el espacio y el tiempo abriendo alguna brecha dimensional en donde nuestros deseos plasmen en la realidad todo eso que soñamos tanto tiempo, nada es imposible si hacemos el esfuerzo de creerlo posible
Besos

La Maga dijo...

Y no me dejes caer en la utopía. Amén.
A veces esa luz se pierde y aparece cuando ya no la buscamos... es exactamente así, Anónimo: tiene razón.
Gracias por sus palabras!

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