viernes, 6 de enero de 2012

Inspiración vertical

Quejarse de las desdichas amorosas no es lo único que hace La Maga (aunque tal vez sí lo más frecuente, total aún es gratis). Un tal Maurice Donnay alguna vez dijo que en el amor, las únicas cosas que interesan son la conquista y la ruptura: todo lo demás es relleno. Tal vez sea porque en esos momentos se mueven placas tectónicas en nuestro interior que de algún modo nos transforma. En el caso de La Maga, cada comienzo y cada culminación viene rodeado de un halo de inspiración ecléctica: nunca se sabe qué puede surgir o en qué momento.

Estas cosas siempre pasan en primavera: eran las siete de la mañana, hacía seis horas que hablábamos. Mientras él iba a comprar cigarrillos, yo simplemente me dedicaba a esperarlo repasando la charla, con su voz en mi cabeza... y de repente surgió esto, que fue garabateado en la parte de atrás de un volante (lo primero que encontré tanteando en la penumbra), sin pensarlo demasiado. No sé por qué en otro idioma, casi como un oxímoron: algo sobre él en inglés.

They met across a crowded room
and their souls touched
from the very first word.
She proudly made a point
-one of those that came and go-
He humbly took a counter view
-as hard as any mortal could-

Darts of meaning.
Elusive words.
Gut feelings.
Infatuation.

She closed the door.
He waited behind.
Intangible came a want.
An urge, a taste of too little.
He called at the door.
She left it ajar.
He stepped in.
She took his hand.

They both stepped out
to the real world
bricking out the crowd
bulding in their nest.

Imagino que le hubiera gustado leerlo, Maga. Recuerdo que te preguntó en un par de oportunidades por tus escritos. Espero que esto no sea un retroceso: el destinatario quedó en el andén y vos emprendiste un viaje para reencontrarte con vos.

martes, 3 de enero de 2012

Lista positiva

Hace un tiempo, La Maga sufrió una caída estrepitosa. Ya había tenido algunos tropezones pero esa vez, muchas flechas en el mismo blanco la arrojaron a la más profunda oscuridad y la transformaron para siempre. Perdió la paciencia y la inocencia; el rumbo, las ganas, y hasta el miedo. De tanto que se le perdió, tuvo que empezar de cero con los retazos de sí que le quedaban (y se esmeró en hacer algo mejor, shitproof). Yo creí que no iba a poder, pero logró ponerse en pie, y luego en marcha; recuperó la magia y emprendió el camino con desenfado.

En esos momentos en que las manos dejaron de estar tendidas y los palabras de aliento enmudecieron (quienes no huyeron sólo sabían preguntar "qué te pasa?" como si yo lo supiese), fue un perfecto desconocido quien apareció una madrugada invernal -siempre la madrugada!- y después de compartir nuestro desasosiego, se despidió haciéndome la más valiosa de las propuestas: "Mañana la seguimos y me contás algo lindo que hayas visto o leído en el día, dale?". Podría haber mentido, pero me lo tomé en serio... a veces la sintonía colabora. No recuerdo qué fue lo que consideré lindo en aquel momento, tampoco importa. Pero algo tan sencillo como compartir una idea positiva fue un fósforo encendido en la noche más densa.


Lo admito: a veces espío entre las cosas de La Maga (no por chismosa, sólo para estar atenta a cualquier nuevo tropiezo). La última vez descubrí que no sólo conserva anotado aquello que consideró lindo, sino que con el tiempo se ha convertido en una lista de cosas que la inspiran -o al menos la alegran- y que incluye:
          (x) escuchar Cinnamon Street los primeros días de primavera
          (x) el olor a libro nuevo
          (x) tomar mates dulces con bizcochitos salados los sábados de lluvia
          (x) gatos, cualquiera, todos
          (x) dormirse con la luz y el murmullo del televisor (bendita sea la función de sleep)
          (x) las callecitas y las noches de Buenos Aires
          (x) hacer el amor
          (x) perderse en librerías de libros usados
          (x) el sonido que hace la tapa al c0locarla en la pava roja a las seis de la tarde
          (x) viajar en micro distancias largas
          (x) ducharse cuando llueve torrencialmente y se cortó a luz
          (x) descubrir gente que siempre estuvo ahí
          (x) ver arte
          (x) creer que amor vincit omnia
          (x) ordenar (complejo de tetris)
          (x) las noches de enero cuando se convierten en mañana
          (x) creer en la magia -la de verdad-
Yo le agregaría un par de cosas más, pero no me atrevo a sugerirlas. Mejor esperar a que se de cuenta La Maga sola...

lunes, 2 de enero de 2012

Veinte doce

Se fue un año que me demostró que tengo un corazón fuerte, a prueba de zorras, hipócritas y adictos a la estupidez. De alguna manera, fue un largo duelo: deliberadamente tomé distancia y corté lazos (algunos ni siquiera los amarré). Al comienzo lento y desganado, le siguió una monotonía sin expectativas, un let it be en su quintaesencia. Es curioso cómo a veces la nada puede resultar tan necesaria y productiva. Salirse del papel protagónico sirve para cambiar la perspectiva y ver la escena sin las luces que encandilan. I'd rather not fue una constante (sobre todo porque para poder llegar, primero hay que saber a dónde se quiere ir) hasta que el pequeño sismo me movió el piso y las ideas, y me despabiló.  Ese leve roce de su mundo y el mío me recordó por dónde venía y hacia dónde iba, y aunque hoy sólo me duele si me acuerdo, no puedo menos que estarle agradecida, por enfrentarme con mi cara oculta y obligarme a redefinirme. El año terminó con un par certezas y miles de dudas orbitando alrededor. Las resoluciones se resumen en una palabra: retomar (todo aquello que el miedo o la desazón hicieron abandonar). El resto... habrá que ver si los Mayas tenían razón!


Mi única resolución es que no se te acabe la magia. Y ojalá estés a la altura de las expectativas. Las tuyas.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Esperando refuerzos

A esas noches de desazón, inexplicablemente, le siguen alguna que otra de cuasi euforia. Entonces se puede entrever lo que hay que hacer -o lo que nos espera- de la misma forma que se adivina el paisaje tras los árboles que se disponen a la vera de un tren que acelera. Generalmente, esa euforia suele estar rematada por amaneceres de sonrisa capciosa y certezas de cotillón.

La Maga no está triste ni cansada, sólo desorientada. Las guías que le dieron parecen no servir. No hay lógica que explique por qué nada funciona como le aseguraron que sería. Azorada, practica su alquimia sin resultados: todo vale, nada importa; mentira la verdad. Y en medio de lo que parece un naufragio de teorías, se pregunta cuándo llega el refuerzo.


En estas esporádicas madrugadas de futil optimismo, me pregunto si no será que cada noche, al amparo de las sombras, mi refuerzo me espera preguntándose cuándo llegará la magia que necesita para continuar.

martes, 27 de diciembre de 2011

Amaneceres desteñidos

En esta época en que todo el mundo dice "felicidades", me pregunto cuántas clases habrá. Sobre todo porque me gustaría tener alguna. Cualquiera. Las tardes de verano a la sombra de los árboles, el aroma a pasto recién cortado, las noches pobladas de murmullos lejanos... todos esos pequeños y mundanos momentos han perdido su encanto. No me había percatado, pero por algún motivo (de los que hay por docena) todo parece deslucido. Esas cosas que se enuncian como simples pero fundamentales, no me llenan el alma como solían hacerlo. Percibo la magia, pero tras bambalinas, de la misma forma que se advierten los movimientos sutiles de quien prepara una fiesta sorpresa. Sólo que no hay tal. En cada recodo aguardo algo inesperado que nunca sucede. "La esperanza se me cae y se me rompe..." de esperar lo que no llega, sin saber qué es.


Ya lo sé, Maga: otra vez estos amaneceres estivales preñados de promesas. Siempre te bastó tu mundo para ser feliz, y hoy ya no parece suficiente. No sabría qué decirte para darte el consuelo que no me pedís. No soy más optimista que vos. Tal vez la clave sea no esperar nada, y asimilar que esto en realidad es todo...

viernes, 23 de diciembre de 2011

Magia de época

Tal parece que correspondería, a veinticuatro horas de una nueva Nochebuena, hacer una entrada alusiva, con palabras adornadas de bolas, guirnaldas y nieve. Sin embargo, hace algún tiempo que la fecha dejó de conmemorar algo para convertirse en una excusa para comer y beber -a veces como si fuera el fin de los tiempos-, para pedir y comprar, o simplemente para estrenar vestido, perfume, algo! Un pretexto para hacer balance, y plantearse nuevos e inalcanzables objetivos. Pero sobre todo, la fecha ha pasado a ser un ineludible mandato social que nos impone saludar y hasta compartir tiempo con personas que luego ignoramos el resto del año. Es una farsa que a todos nos gusta, pero que sólo aquellos que realmente creen en algo pueden llenar de significado. De todas formas, uno se siente bien, a tono, saludando con una sonrisa y diciendo "felicidades".


Yo creía. No me acuerdo cómo era, pero sé que creía. En lo que me decían, en el cuentito. Pero tanta incoherencia me perdió: hoy ando descalza y con el pelo al viento, segura de que hay magia, de que esta época es diferente, pero no por la fábula en la que me adoctrinaron, sino porque algo muy poderoso, algo que es todo y se contiene a sí mismo, nos susurra entre las grietas de nuestra ignorancia. Y por alguna razón que mi insignificante mente no puede siquiera vislumbrar, sé que este es el momento en que todo puede pasar. Eso es lo que celebro.

Sí, Maga. No creemos. Pero al menos vos aún conservás la certeza de la magia...

martes, 20 de diciembre de 2011

Espejismo real

Con un persistente latido en la sien que intentó desoir, La Maga se percató de reojo de su presencia y simuló no captar las palabras balbuceadas, a medio camino entre disculpa e intimidación. Logró no sólo ignorarlo sino -lo más importante, y de alguna manera inexplicable- hacerle notar, casi palpar, esa actitud.


Tal vez mi percepción alterada por el esfuerzo distorsionó lo que comprendía, pero podría jurar que por un segundo tuve la certeza de que toda referencia posterior venía dirigida a mí.

A vos? Si vos estabas a un millón de años luz, atenta a otros clichès! Ay Maga, Maga! Ya quisieras vos...